martes, 15 de enero de 2013

Oh, Capitán, mi Capitán


¿Alguna vez habéis tenido un Capitán en vuestra vida?

Con Capitán  me refiero a esa persona que te descubre o enseña que vivir merece la pena.
Es... quien ha sabido poner en tus manos aquellos deleites que tiene la vida, por ejemplo un libro o una bonita pieza musical, avivando con sus apasionadas explicaciones el interés por ello, no desistiendo en su misión, que no era otra que despertarte a la vida cuando tú en una invernada adolescencia caminabas sin rumbo pero con gallardía.

De esto te das cuenta un día, cuando ya has cumplido algunos años e irremediablemente maduras, entonces te percatas que no naufragaste porque tu Capitán supo tensar, sujetar y aguantar velas ante cada tempestad que le presentabas, tomando el control cuando la nave se encontraba fuera del mismo, pero también te enseñó a coger el timón, ¡tu timón! y te animó a tripular el barco con un simple "Carpe Diem."

Hoy (hace un año, hace algo más de seis) que sin haber llegado a pronunciar  nunca "Oh, Capitán, mi Capitán" dejé de hacerlo, porque yo si tuve un Capitán, y como bien dice el poema de Walt Whitman, hoy (hace un año) hace algo más de seis que empecé mi camino con paso triste e incierto pero que poco a poco (va tornando) ha tornado a la normalidad.

Y hoy, es el día para agradecer a mi Capitán el ímpetu que puso para enseñarme los diferentes sabores de la vida, y de reconocer lo bien que supo jugar con la suya que, como si de una partida de ajedrez se tratara, no dobló el rey hasta que las fuerzas le flaquearon tanto que la parca tomó demasiada ventaja, sabiendo cómo mantener la sonrisa siempre, a pesar de las dificultades de la partida y sin perder el interés por aprender, descubrir, curiosear y, en definitiva por vivir.

Así que hoy, a pesar de no habértelo dicho  nunca, a sabiendas de que no lo leerás, pero habiéndolo sentido siempre, quiero decirte: Oh, Capitán, mi Capitán  llevo (un año) algo más de seis años echándote de menos.



Mientras dejo que mi cabeza viaje a nuestros recuerdos escucho El último payaso de Pino Pugliese, una de las delicias que me descubriste. 


No podré olvidarte



3 comentarios:

  1. Bueno, pero esos capitanes viven para siempre en su legado y sus enseñanzas, :) Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Se cuidan muy mucho de que sea imposible olvidarles, afortunadamente! Un besito Bettie y gracias por comentar ;-)

    ResponderEliminar
  3. Día triste hoy, pequeña. Pero aquí estás, ha pasado un año y lo has, lo habéis, sabido llevar con toda la dignidad y fuerza que él se merecía. Y estoy segura de que lo ha leído y de que se lo está mandado por correo electrónico a sus amigos de allá arriba, como hacía aquí. Un beso grande, grande...

    ResponderEliminar