domingo, 25 de enero de 2015

Viaje a Granada (III) #LiaAndCheivisenGraná y la ramita de Romero

Hemos visitado la catedral de Granada y en ella Liacice y la que suscribe buscaron la Capilla Real, por que a ver...si la Capilla Real está en la Catedral de Granada, no entendíamos que no hubiera puerta de acceso, y aunque tecnológicas, somos de pueblo y claro venga a buscar y a buscar hasta que nos convencimos que por dentro no se accedía, que nos costó un rato, y vosotros diréis que cabezotas estas chicas, pues no..., no del todo, sólo un poco, que es que en nuestra capital de provincia, Salamanca, con dos catedrales unidas, dos repito, de una se accede a la otra, pagando es verdad pero se accede y eso era lo que no nos cuadraba. 

En fin que salimos de allí comentando lo maravillosa que era, y lo bien que nos sentíamos en Granada desde que llevábamos y preguntándonos por donde se accedería y bla, bla, bla ..., porque nosotras si algo teníamos claro es que no nos íbamos sin visitar a nuestros Reyes Católicos, entre otros menesteres, y en esta tesitura nos vimos asaltadas por unas gitanas lectoras del futuro, pero cuando nos dimos cuenta que nos estaban leyendo el futuro ya llevaban media mano leída ¡qué destreza! ¡qué habilidad! yo miraba a Liacice, Liacice me miraba a mi, pero...ya no teníamos escapatoria así que nos pusimos a atender que nuestro futuro nos preocupa ¡y mucho! y según como se está poniendo la cosita ¡más! Menos mal que nos va a ir bien, muy muy bien ¡puedo estar tranquila! porque no se vive igual ¿eh? Os lo digo yo...

Yo a mi gitana antes de pagarle la voluntad y de que me diera mi ramita de romero le dije que como no se cumpliera lo leído, volvería a reclamar en el plazo máximo de un año y en eso quedamos, a ver si mi dicha se retrasa y su lectura no entra en garantía. No os voy hablar de la voluntad, que es lo que piden pero si que no cogen monedas porque dan mala suerte, así que amigos, si vais por allí ¡suerte! 
¡Ah! y...mucho ojo con saltaros un paso del ritual que hay que hacer con la ramita de romero, que es determinante para que lo que te han predicho salga al pie de la letra.

Con nuestro futuro leído y claro, encontramos el acceso a la Capilla Real y a su museo y yo no sé si es porque soy castellana pero a mi me encantó y disfruté plenamente de la riqueza artística que alberga: Tres estilos (gótico, renacentista y barroco) que podemos contemplar y admirar en su arquitectura, escultura, pintura, orfebrería, tejidos...

Y así atardeció en Granada, pero como era algo pronto para cenar (teniendo en cuenta las horas a las que habíamos comido), decidimos que el mejor plan era subir al mirador de San Nicolás, que está en el Albaicin, un barrio mágico de Granada desde el cual se divisa La Alhambra. Llegamos algo tarde para ver atardecer, que es lo aconsejable, pero observarla desde allí en cualquier momento del día es impresionante. Ella es majestuosa, maravillosa...El mirador tiene tales vistas que no te cansas de perder tu mirada en el horizonte y chocar con la Alhambra. Te atrapa por completo.


El barrio del Albaicin lo volvimos a visitar la mañana antes de regresar a nuestro origen, a modo de despedida de la Alhambra. Ese barrio tiene duende; un duende que hace que la melancolía se apoderé de ti y te hace suspirar: "Un no me quiero ir" y seguidamente "Volveré".

Antes de bajar de vuelta al hotel para prepararnos para la cena, nos tomamos nuestro primer té en una bella tetería, aprovechando para descansar y charlar sobre lo acontecido en el día ¡qué no había sido poco!


No tardamos en ponernos en camino y finalizar el día en "el Realejo", el barrio de la tapas, de las cañas y del buen ambiente. El relax se apoderó de nosotras y la sensación de plenitud también.


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