martes, 24 de febrero de 2015

Soy Nubeteca

Mis padres siempre supieron que tenían una hija que pasaba gran parte de su tiempo en las nubes, aunque le dieron la importancia justa, sólo se preocupaban cuando algún maestro o profesor les hacía llamar para comentárselo, a lo que respondían con asentimientos de cabeza hacia ellos y...caras y palabras serias para mi, devolviéndome al mundo real durante unos días, pero... tampoco muchos.

La verdad es que siempre he pensado que en las nubes se esta maravillosamente bien, así que cuando me llamaron de la biblioteca de mi ciudad para ver si quería formar parte de un proyecto en la nube en el que se conjugaba lectura y red paralelamente y que parecía que me daban licencia para estar en las nubes de manera oficial, acepté participar en esta aventura sin dudarlo y me convertí en un "conejillo de indias" de los laboratorios bibliotecarios de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (FGSR), dando así mis primeros pasos como tuitera, y creo... que como "nubeteca", no quisiera equivocarme.

Esta aceptación sin condiciones a estas aventuras lectoras" o culturales, supongo que es una mera consecuencia de pertenecer a una de las muchas generaciones que la FGSR acunó durante años como bien dice Liacice. Junto a ella y unos cuantos más a través del proyecto "Territorio Ebook" participamos en un "Club de Lectura en la Nube", que fue la antesala de lo que hoy os presento: Nubeteca. En ese club leímos el libro "Niños Feroces" de Lorenzo Silva y fue ahí donde empezamos a descubrir en qué consistía la lectura enriquecida, lo interesante y entretenido que resultaba compartir a través de twitter con el hashtag #NiñosFeroces nuestros comentarios, opiniones y lo necesaria que es en los clubes de lectura la dinamización, ya que es la que le da ese punto atractivo y la que lo hace si cabe más divertida. Vivimos un encuentro por Skype con el autor y nuestros ángeles de la guarda de la FGSR nos ayudaron hasta la saciedad a utilizar tanto los dispositivos digitales como las redes sociales. 
No cabe duda, lo digital parece imponerse y la biblioteca ve perder en el horizonte del futuro su papel principal: "el préstamo de libros". Había que reinventarse, encontrar una utilidad a las mismas. Sorprender y hacer entender que siguen siendo necesarias. Creo... que cuando acabéis de leer esta entrada os daréis cuenta de que el reto se ha conseguido.

Parecía haber dejado olvidado en mi memoria que pertenecí al club de #NiñosFeroces, cuando una mañana un número larguísimo de teléfono se asomó a la pantalla de mi móvil y le hizo sonar:

- Marycheivis: ¿Sííí? (Con cierto recelo)
- FGSR: Buenos Días, Marycheivis!! Soy ...
- Marycheivis: ¡Ah! Sí, dime...
- FGSR: ¿Quieres ser "Nubeteca?
- Marycheivis: ¿Perdonaaaa? 
- FGSR: ¡Si! que si te quieres unir a "un no lugar dentro de la nube para visitar muchos lugares en una única butaca"  ¡Ay, vente! y te lo contamos "in situ" ¿Cuento contigo, no?
- Marycheivis: ...Uuuum, ¡Ah, vale! Nos vemos..., hasta luego.
- FGSR: Adiooos.
(pi, pi, pi)

Y... otra vez que no me pude negar. Allá que me fui a ver qué era eso de la "nubeteca". Sin darnos a penas cuenta, nos convertimos en nubetecos; Nos habíamos ido sumergiendo, sin miedo, en las nuevas tecnologías y en el mundo digital. Una gran pantalla y cuatro mandos a distancia ponía a nuestra disposición en la biblioteca, entendida como espacio físico un gran número de plataformas digitales con diferentes contenidos: música, cine, libros, prensa. Empresas como 24symbols y OdiloTID dieron su apoyo inicialmente, apostando por la innovación y convirtiéndose en participes del proyecto el cual era tan virtual como real.




Pronto llegó el momento de abrir las fronteras que no tiene la nube (internet) y de sacar a la luz meses de trabajo que no se habían visto. Un nuevo club de lectura se ponía en marcha. "Nube de Lagrimas" donde participamos lectores de siete bibliotecas diferentes (seis pertenecientes a la provincia de Badajoz y la nuestra) haciendo extensivo de esta manera el proyecto. La investigación volvía a ponerse en marcha. La tecnología, la lectura y la cultura se aunaban de nuevo y se hacían fuertes ante los grandes cambios que se avecinaban. El cometido de los lectores era probar diferentes dispositivos digitales, contar o no con ayuda ante plataformas digitales de lectura, tener o no contacto con el escritor, etc. 

En esta ocasión leímos "Lagrimas en la lluvia" de Rosa Montero, con la que pudimos compartir mesa y mantel en nuestra visita a la Feria del Libro 2013 de Madrid. ¡Fue todo un privilegio! (Claro que... merecido lo teníamos algunos). Los investigadores nos hicieron pasar las de Caín, negándonos cualquier ayuda ante el nuevo proyecto... Toda una aventura.

Andanza tras andanza llegó el día de presentarlo en sociedad, de contarlo. El lugar elegido: el FEVAL de Don Benito (Badajoz) y yo ante la invitación de asistir a su puesta en escena, como suponéis, no me negué. El madrugón para llegar a tiempo fue importante, sin embargo a pesar del sueño, en el autobús se respiraba alegría, emoción, ilusión y porqué no, también nervios.
Después de cuatro horas aparecimos allí. Nuestros chicos de la FGSR corrían por los pasillos sin tiempo que perder. Nada podía fallar. Algo más de setecientas personas aguardaban curiosas por descubrir que se escondía detrás de la dichosa "palabrita".
En la recepción Spasmo Teatro representaban las "Edades del libro". Accedimos al auditorio, nos colocaron en el escenario, como alumnos aventajados y el acto comenzó a desarrollarse armónicamente, primero la bienvenida por parte de las autoridades, luego los conocedores e instigadores de la misma nos la dieron a conocer; entre unos y otros, de nuevo "Spasmo Teatro", los encargados de dibujar las risas en las caras; Carmen Posadas y Luis Landero, dieron el pistoletazo de salida a este gran proyecto, cerrando el acto Antonio Basanta y así pasó la mañana en la que supimos que la nubeteca pretende dar un nuevo sentido a las bibliotecas, quiere ser la biblioteca del futuro.Su objetivo es que sea el libro el que busque al lector. Una visión completamente diferente a la anterior, pero no por ello, menos válida. A partir de ahora, la lectura y la escritura dejarán de ser actividades que se hagan en soledad. Con la nubeteca compartiremos contenidos, opiniones e incluso comentaremos con los escritores dudas sobre sus obras, todo estará al alcance de todos. 

Siento gran satisfacción de haber vivido esta experiencia desde que fue idea, de haber sido co-partícipe. ¿Os animáis a ser nubetecos? Si es así, sean ustedes bienvenidos 



Nota al margen: perdonad la extensión y el número de enlaces pero es el resumen de tres años de trabajo de un gran equipo. El equipo de la FGSR. 
Nota al margen 2: Si queréis saber más sólo tenéis que seguir el hashtag #Nubeteca






lunes, 16 de febrero de 2015

Carta de Mamá a Papá por San Valentín


Hoy, y dadas las fechas que son, os traigo una carta que mi madre ha escrito a mi padre por el día de San Valentin. La presentó en un concurso de Poemas y Cartas de Amor de una conocida cafetería de nuestra ciudad y cuando me la leyó le comenté que la subiría al blog. Creo que se merece un hueco en este escondite no por el contenido, que también, si no por la valentía de presentarse al concurso. Ella tiene setenta y dos años, fue al cole sólo hasta los diez que la pusieron a trabajar, cuando era pequeña se escondía para leer novelas de Corin Tellado y similares, luego con el tiempo se animó a cursar Eduación General Básica o Graduado Escolar en un Centro para Adultos y lo sacó, y hoy por mantener su afán de superación cada día le hago un hueco. Espero que os guste.




En ...... a 14 de febrero de 2015.

Cariño:

Para el día de San Valentín hace tres años y veintinueve días que te fuiste de mi lado, y no sabes qué difícil es vivir sin compartir la vida con la persona que yo había elegido.
Allá por los años setenta la gente se casaba mucho más jóvenes de lo que lo hicimos tú y yo.

Cuántas veces tuve que escuchar aquello de…pues ¡anda!, que no eres escogida, te van a tener que hacer el novio a la medida. Y…. ¡vaya, si me lo hicieron! ¡Ya lo creo que sí! Tan a la medida, que era lo que necesitaba para que nuestras vidas se acoplaran…Pienso que algo tendría que ver la profesión que perfectamente desempeñabas para tener siempre un metro cerca de ti.

Encontré en ti: Seguridad, haciendo la vida más fácil a mí y a quién estaba cerca de ti. Las personas como tú, cariño, maestras de la vida, saben dar calor en los momentos más fríos. Risas en las situaciones más tristes y tantas cosas más como amor, armonía, equilibrio, delicadeza, dulzura, sensatez, y además lo administrabas como aquél que tiene una hacienda y para que no decaiga va soltando amarras con la justa medida y en el momento adecuado.

Aquí….aquí todo sigue igual; Vamos encajando la vida de la mejor manera posible, siempre echándote de menos. Te tuviste que marchar para darnos cuenta lo  mucho que se te quería en la ciudad, algo que no acabaremos de agradecer nunca.



Besos de tu gacela. Siempre tuya.


jueves, 12 de febrero de 2015

Cocido al amor de la lumbre

No hay nada más satisfactorio para aquellos que valoramos la amistad que pasar un fin de semana con los amigos de siempre, a los que la rutina y la vida ya no te deja disfrutar a diario pero que la misma que te aleja de ellos te compensa con la posibilidad de disfrutar unos de otros haciendo quedadas sin reloj de diferentes formas y maneras, como el que os traigo hoy a mi escondite, un encuentro anual, que empieza a ser tradicional en una casa rural. 


Este año nos fuimos a Mombeltrán, villa castellana situada en la provincia de Ávila, de la que hablaré en otra entrada con mas detalle y os mostraré las fotos de su castillo.

El encuentro lleva su pequeño esfuerzo en preparación: coordinar agendas, decidir lugar, momento, y...¡comidas!.Este año rodeados de unas cañas, decidimos que era hora de cambiar la tradicional paella por un cocido; idea bien acogida por todos pero...¿quién se atrevía a hacer un cocido tradicional para tantos? Me ofrecí voluntaria a probar, a pesar de confirmarles que sería mi primer cocido, pero confiando en que mi madre me daría todo tipo de detalles, en la ayuda que tendría por parte de alguno de mis amigos, supe que saldría bien y vaya si salió.

Ha sido una experiencia muy satisfactoria porque he intercambiado conversaciones con mi madre de "cómo hay que..," "no se te olvide llevar.." y eso no hace más que unir y acrecentar la relación materno - filial; por otra parte, es gratificador proponerte pequeños retos, sacarlos adelante y compartir el disfrute que proporciona: Ir haciéndole poco a poco, con paciencia; Ver cómo por la casa se iba respirando el aroma que invitaba a acercarte y asomarte al puchero; Conversaciones fugaces al lado del mismo. En fin, pequeñas ráfagas de felicidad que quedan en la memoria en el apartado de "buenos momentos"

La noche antes dejé los garbanzos de clase "pedrosillano", caracterizados por ser más pequeños y finos que el castellano, en remojo con agua caliente y una cucharada de sal gorda. Os diré que el agua debe de estar a una temperatura que se aguante con la mano, esto evitará que no nos queden ásperos después de la cocción.

El sábado, a una hora relativamente temprana y al son de las voces de los más pequeños, me desperté y después de dar los buenos días a los madrugadores papás y de poner la cafetera, me puse "manos en la masa"

Cogí el puchero de cerámica rojo de la abuela y que había llevado a la casa para tal fin y eché agua de manera generosa; intentando que el agua tuviera la misma temperatura que cuando llené el recipiente para poner los garbanzos a remojo.
Mientras cuidaba la cafetera, pelé y corte en trozos relativamente grandes un par de patatas de tamaño medio; son las encargadas de poner el caldo blanco.
Desagüe los garbanzos y los puse en cocción con las patatas y junto a los huesos: caña, rodilla y jamón, espinazo y trocito de tocino añejo.
Para que todo quede en su punto es imprescindible que se mantenga la misma temperatura; lo ideal es cocción media. De ahí que se hable de hacerle a fuego lento.

Hecho esto me puse a desayunar y charlar tranquilamente con mis amigos.
Al cabo de un rato uno de mis amigos "el ayudante" y yo, empezamos a preparar la carne de morcillo, a limpiar la gallina y los pies de cerdo.
Cuando los garbanzos llevaban hora y media cociendo empezamos a añadir cada tres cuartos de hora, más o menos el resto de ingredientes; primero el pie, luego la gallina, seguidamente la carne de morcillo y finalmente el tocino.
Mientras íbamos desengrasando el caldo con una espumadera y también sacando para dejar hueco a lo que íbamos añadiendo. El aspecto empezaba a ser verdaderamente atrayente. 

¡Ya sólo quedaba esperar! 
Era el momento de tomar una cerveza y un pequeño aperitivo, parecía que habíamos salido para adelante con el reto. 
Lo último que añadimos fue el relleno.
A decir verdad, no dejamos de vigilar en ningún momento. Intentando mantener siempre en el mismo grado de cocción. 
Después de cuatro horas y media con plena dedicación pudimos servir la sopa, apartar la vianda y sentarnos a comer acompañados de una botella de Protos, que le dio el toque final. 






Fue un gran día y un buen fin de semana.
¡Qué aproveche! Y...disfrútenlo si se animan a compartir este suculento plato con los suyos.