jueves, 4 de febrero de 2016

Lector 0

Era una tarde avanzada de septiembre y había decidido pasarla entre letras, me olvidaría de todo y de todos ¡Si! pero antes, pensé que no me vendría mal una pequeña siesta. Ese plan sería buena manera de seguir haciendo frente a septiembre que suele hacerme sentir con cierta melancolía. Sé que puede suponer el inicio de nuevos proyectos, cambio e ilusión por retomar propósitos que quedaron anclados con el verano, pero también en cierto sentido supone una lenta despedida a los días luminosos, a conversaciones veraniegas en paseos interminables o en terrazas aderezadas con una fresca cerveza y a veces incluso un sin fin de adioses. Decidido el plan, me puse a darle forma.
Tableta digital bajo el sofá  y yo regodeándome en busca de la mejor postura. Todo preparado para cuando despertase no tener que hacer el mayor esfuerzo y ponerme a leer, pero de repente el móvil interrumpió el momento. ¡Bah!, ya leeré, será alguien de algún grupo de Whatsapp - pensé. Y, me quedé a la espera del siguiente zumbido a modo de contestación, pero no llegó. Entonces mi curiosidad, dejó pasar cinco minutos más, hasta que me di cuenta que si no leía no me dejaría dormir, cogí el móvil, desbloqueé y miré las aplicaciones principales. No había notificación alguna, así que quién fuera, llamaba mi atención por el facebook. Abrí el messenger y leí:

- AR: ¡Hola Mari!
- Yo: ¡Hola!
- AR: ¿Quieres ser mi lectora 0?
- Yo:  ¡Sí! Pero...¿Qué es?
-AR: jajajaja...

La conversación continúo con la explicación de lo que suponía ser lectora 0, que conlleva dos requisitos principales: discreción y sinceridad. 

Tenía ante mi una de las mejores aventuras que mi afición por la lectura podía regalame y de manos de Antonia Romero, por la que siento especial admiración (Creo que lo habréis notado, porque ya la he mencionado varias veces en este escondite) 

A Antonia Romero la descubrí con "Los muertos no aceptan preguntas" de la de @almaprendida, después en un proyecto de la biblioteca de mi ciudad, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre lectores en la nube, leí "La tumba compartida" (os aconsejo ambos libros) y confirmé lo que había descubierto anteriormente, era una gran escritora, la cual resultaba accesible y cercana. Ahora, ella depositaba su confianza en mi, junto con otras personas, para que leyera el libro que acababa de escribir y que estaba aún sin publicar y le diera mi opinión sobre trama, argumento, personajes, etc.
Tenía ante mi "La pieza que faltaba" e iba a ser una de las primeras personas en descubrir que era una novela de gran calidad, que estaba llena de emociones y sentimiento y que cuando se publicase iba hacer vibrar a todos los que la leyesen.
Esta semana ya la hemos visto en el escaparate de amazon y espero verla muy pronto en la estantería de lo más vendido de todas las librerías. 



Esta experiencia me aportó emoción, pasión y admiración. Tener la ocasión de participar en la puesta de gala de una novela para que pueda salir al mercado y que sea leída y disfrutada es algo que formará parte de  mis experiencias de vida. Ver el trabajo que lleva detrás ha hecho que valore cada día más a los maestros de la pluma. 
Con esta aventura he sentido verdadero agradecimiento a mis padres que fueron los que me inculcaron la afición por la lectura, gracias a mi gusto por ella he disfrutado de esta aventura; tengo que agradecer a @almaprendida que me tenga presente en su memoria siempre porque sospecho, bueno sé, que tuvo algo que ver, y a Antonia Romero por su confianza, por darme la oportunidad de deleitarme con esta novela de manera privilegiada y por los numerosos detalles que ha tenido después con sus lectores 0

Si queréis conocer más a la autora y comprobar que con sus libros no os aburriréis, solo tenéis que pinchar aquí 

¡Palabra de lectora!


















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