domingo, 20 de enero de 2013

Tengo una cajita...

Hace alrededor de un mes, aún no me había embarcado en esta aventura de "bloggear" mi amigo twittero Eliott publicó una entrada en El blog de Eliott la cual despertó en mi grandes y buenos recuerdos, tal es así, que sin haberlo hecho nunca, me lancé a realizar un comentario de su entrada, llevándome a reflexionar en sucesivos días sobre la misma y empezando a cocinar en mi mente la posibilidad de abrir un blog. 

La entrada trataba de una iniciativa que se está llevando a cabo, que no es otra que ésta: Educando con cuentos. Una gran idea.

Supongo que con esta pequeña introducción, os suponéis que voy hablaros de mi experiencia con los cuentos (nos alejáis un ápice)

Crecí rodeada de ellos porque mis padres cuando apenas sabía leer cogieron la costumbre de comprarme uno a la semana, el cual yo recibía loca de alegría; descubrir qué historia me iban a contar o iba a poder leer una vez que aprendí, suponía para mi todo un "acontecimiento". 

Me iniciaron en la lectura comiendo "sopa de letras" y aunque las comidas se hacían algo interminables para mi madre al prolongarse más de la cuenta al dedicar tanto tiempo en buscar las letras para formar en el borde del plato la palabra que inicialmente me habían encomendado, el juego y entretenimiento mereció la pena. ¡Santa paciencia, la que tuvieron!

Con la lectura de la entrada que hizo @eliott vino a mi memoria lo que os acabo de contar pero sobre todo me hizo pararme a pensar sobre lo que me habían aportado estas pequeñas historias; hoy después de darle durante días varias vueltas, me baje al trastero y busqué mi cajita de cuentos. 

¡Allí estaban!, intactos tal y como los había dejado. ¡Qué recuerdos y qué alegría volver a tenerlos en mis manos! Ese olor...

Al examinarlos para poder escribir esta entrada, he podido cerciorarme que efectivamente gran parte de la educación recibida y de los valores inculcados vienen de ellos, pilares sobre los que se levanta mi personalidad y mi carácter.

Probablemente, no lo recuerdo con exactitud, los primeros cuentos que llegaron a mi fueran los clásicos, ya sabéis: Caperucita Roja, Blancanieves, La Cenicienta, Pinocho, La Ratita Presumida, El Gato con Botas... en ediciones adaptadas, los cuales me dejaron mensajes como obediencia, perdón, no mentir...pero también me permitieron soñar con encontrar en algún lugar mágico y secreto una casita de chocolate llena de golosinas, ¡Todo un Tesoro!

Luego cuando cumplí algún año más, siguieron con la misma práctica, pero más dilatada en el tiempo, eso sí, poniendo en mi mano historias como la de "Luisito Futbolista" un niño que es muy buen futbolista y que obedece muy gustoso las instrucciones del árbitro, porque sabe que todo buen deportista debe ser disciplinado ;o la de "El jardín de Carlota" una niña que tenía un jardín lleno de flores y al que los pajaritos se acercaban a jugar, pero por pereza lo descuidó, los pajarillos dejaron de ir, uno de ellos un día ante la tristeza de la pequeña le avisó de lo que sucedía y en cuanto empezó de nuevo a cuidar su jardín, la alegría volvió cuando regresaron a jugar a él...

Poco a poco esta costumbre dejó de ser habitual. Habían conseguido sus dos objetivos: inculcarme los valores que forjan a una persona y despertar en mi el interés por la lectura. Me hicieron socia de la biblioteca municipal y empecé a dormirme con las historias del barco de Vapor o "Las aventuras de los Cinco", que la verdad, no tenían desperdicio.

Podría seguir rememorando recuerdos y recuerdos, y contando con que cuento lloré y con cuál reí pero...disculpadme, yo hoy me quedo con mi cajita.








Agradecer desde aquí a Eliott por permitir que esta entrada se inspirara en la suya, os invito a conocer su blog ;-)


8 comentarios:

  1. Jooo, yo también tenía cuentecillos de esos *_*

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  2. La he rescatado y he decidido que va a tener un lugar privilegido en mi casa; llevo todo el día con una sonrisa "melancólica"...Qué buenos momentos he pasado con ellos, incluido hoy.
    Intenta rescatar la tuya!! ;-)

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  3. Hola, princesa!
    Fue muy emotivo el comentario que hiciste en la entrada de mi chico, pero esta entrada aún más.
    Desde aquí muchas gracias de parte de los dos y cienes y cienes de besos.

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    1. Las gracias a vosotros. Un besazo para cada uno ;-)

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  4. Maravillosa tu entrada sobre esos cuentos con los que crecimos, qué buenos recuerdos!
    Un placer haber ejercido de inspiración para esta entrada en la que aúnas los recuerdos con la pedagogía de los cuentos
    Gracias por haber escrito esto, muchas gracias
    Un beso

    eliott

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  5. Gracias a ti, amigo Eliott! pero Gracias de las de verdad por que tanto tu blog como el de alma son verdaderas fuentes de cultura, algo de lo que este país anda bastante escaso, y lo haceis desinteresadamente, de manera altruista, yo...sólo he expuesto mi experiencia que bien puede servir como resultado de tu entrada. Un beso

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  6. Yo tengo una cartera de las que llevábamos al cole llena de cuentos iguales a esos... :) Probablemente nos los compraban en el mismo sitio. :D

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  7. Pues...conservalos como oro en paño, parte de ti viene de esos cuentos. un beso, Lya.

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